2 de abril de 2008

Expedición a Salsipuedes (Parte 1)

Fueron Pepe y Diego los más interesados a la expedición por las vías a Salsipuedes y sus alrededores y Juan se unió un día antes. Así a las 7:00 nos reunimos en mi oficina y salimos por la carretera libre y pasamos Tequila, Magdalena y La Quemada para llegar a la Ex Hacienda de Santo Tomás. Fue que dejamos ahí el vehículo viendo que estaba preparando el vía crucis de Viernes Santo y pensando que nosotros andaríamos por la vía y pasaríamos algunas estaciones.

Las imágenes matinales de Santo Tomás nos revelaban un bonito casco de hacienda y varias aves multicolores que nos daban buenos augurios a nuestra pequeña travesía que a última hora habíamos recortado de una excursión de una noche de campamento a una de un solo día.

Singular aventón

Santo Tomás tenía la ventaja de que era el punto más cercano entre la carretera libre y la carretera de cuota por la que llegaríamos en aventón hasta la Estación Barrancas, cosa por la que tuvimos que pagar ya que ningún paseante nos levantó excepto un camión que nos cobró cincuenta pesos por los cuatro. Al llegar a Barrancas redituó la visita previa pues me reconoció un ingeniero con quien estuve platicando y nos dieron un aventón en una camioneta que esta acondicionada para andar por la vía. Fueron solo unos cinco kilómetros los que nos avanzaron pero fueron una buena introducción ya que pasamos el túnel nueve y algún puente en nuestro transporte como preámbulo a lo que vendría.

Uno de los puentes

Aunque el vehículo seguiría adelante, nosotros bajamos en Ojo de Agua pues era un buen punto para iniciar nuestro recorrido. Allí es donde se encuentra el primer punto marcado en los mapas como una estación abandonada, pero de ello solo quedan pocos rastros excepto por los restos de una tubería para abastecer de agua a antiguas máquinas de vapor. A los lados de la vía se ven algunas casas abandonadas y en as cercanías se oía agua corriente que no confirmamos pero asumo que es el cauce del arroyo El Platanar. Resaltaba también que en esa zona la vegetación estaba mucho más verde que en cualquier otro lugar del recorrido.

Así iniciamos a caminar y pronto llegamos al primer puente que se sorteaba una profunda barranca y que nos despejaba un poco la duda de lo ancho que tendrían los puentes en caso de encontrarnos con trenes en nuestro camino.

La travesía afortunadamente no es para nada agreste en subidas pues es una pendiente que tiene que ser apropiada para los trenes de carga por lo que casi todo el camino transcurre a los 1300 msnm. Así que la dificultad persiste en caminar por las vías con sus durmientes a distancias desiguales y gruesas piedras de grava.

Puente y túnel