Pues bien Jala es un pequeño pueblo de amplias calles lleno de viejas casonas de altos techos. Jala es realmente una joya de los municipios nayaritas. Se llega tanto por carretera libre o por la de couta y no está realmente lejos ni de Tepic ni de Guadalajara.
Su riqueza arquitectónica reside en tanta casa vieja que se encuentra por unas calles deliciosas para pasear. Destaca entre todo la Basílica Lateranense de Nuestra Señora de la Asunción de cantera rosa y ambiente melancólico. Frente a ella se encuentran las ruinas del Templo de San Francisco de Asís que bien servirían para una misa bajo un cielo estrellado.
Sus calles como dije invitan a recorrerlas por las tardes, con familia o con amigos. Hay buenos hoteles dónde pasar un buen fin de semana. Es punto de partida para visitar el Volcan el Ceboruco del cual ya les platiqué antes.
Si te gustan las artesanías encontrarás alfarería, equipales y canastas de otate entre otras cosas. Tamibién procura buscar su comida típica como gorditas de horno, las encaneladas, las viscotelas, el atole blanco de maíz y colado de atole.
La riqueza de Jala también es extensiva a sus tierras de labranza favorecidas por las cenizas del Ceboruco y un buen clima. La parte norte del municipio invita a excursiones y descubrir las caídas de agua que me cuentan que hay.
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24 de octubre de 2009
18 de mayo de 2008
La Iglesia de Tlacotán
En el post de "Fundación de Guadalajara en Tlacotán" en uno de los comentarios Epi me preguntaba si no había visitado la pequeña iglesia de Tlacotán. Hace tres semanas pasé por Ixtlhuacán del Río y dije -Bueno ya que estamos tan cerca vamos a pasar-. Así llegue a Tlacotán que es un pequeño pueblito que no aparece en ningún letrero de carretera hasta que llegas a el y su iglesia deveras que debe ser una de sus joyas más preciadas.

La iglesia tiene un atrio bien demarcado con una antigua cruz al centro de piedra labrada, característica de muchas iglesias que datan por lo menos del final del siglo XIX.

Varios árboles hay en el atrio, cipreces, palmeras y una de esas grandes que les llaman matas y que extienden sus ramas formando una fenomenal sombra . El atrio realmente es un lugar muy placentero, tranquilo sombreado y lleno de aves. Fue un magnífico lugar para pasar las últimas horas de esa tarde de domingo.

El templo es también notable pues se ve la antiguedad en sus rocas, en sus amalgamas, en su abovedado de madera y en muchas cosas que realmente lo hacen único. Al sur de Tlacotán hay unos bosques de pinos de los que luego haré otra reseña.
Logalización: 20.817736ºN 103.189258ºW. En Google maps

La iglesia tiene un atrio bien demarcado con una antigua cruz al centro de piedra labrada, característica de muchas iglesias que datan por lo menos del final del siglo XIX.

Varios árboles hay en el atrio, cipreces, palmeras y una de esas grandes que les llaman matas y que extienden sus ramas formando una fenomenal sombra . El atrio realmente es un lugar muy placentero, tranquilo sombreado y lleno de aves. Fue un magnífico lugar para pasar las últimas horas de esa tarde de domingo.

El templo es también notable pues se ve la antiguedad en sus rocas, en sus amalgamas, en su abovedado de madera y en muchas cosas que realmente lo hacen único. Al sur de Tlacotán hay unos bosques de pinos de los que luego haré otra reseña.
Logalización: 20.817736ºN 103.189258ºW. En Google maps
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